
Dada la ligereza común en la escena de moda colombiana, ha sido una feliz sorpresa encontrar grandes marcas, diseñadores y demás
miembros de la industria con conciencia
política y una convicción por dar el SÍ a la paz. No hablo solo de un tema
de votos, sino de una apertura real como profesionales a la reconciliación, bondad
y solidaridad, incluso a visiones más éticas de negocio.
La moda genera cerca de 550.000 empleos directos en
el país*. ¿Podría uno de estos empleos cambiar la vida de una víctima del
conflicto? ¿De un campesino que regresa a cultivar? ¿De un excombatiente?
Esta industria requiere muchas manos con talentos
diferentes y permite que se vinculen incluso quienes no han tenido la posibilidad
de una educación formal, a través de procesos de capacitación específicos de
cada perfil laboral. Para que lo pensemos, comparto con ustedes tres historias en las que la moda le dice
SÍ a la paz.
